{"id":2285,"date":"2017-01-26T16:30:10","date_gmt":"2017-01-26T16:30:10","guid":{"rendered":"http:\/\/pepedivemahahual.com\/sangre-arena-valor\/"},"modified":"2017-01-26T16:30:10","modified_gmt":"2017-01-26T16:30:10","slug":"sangre-arena-valor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pepedivemahahual.com\/en\/sangre-arena-valor\/","title":{"rendered":"Toros, sangre, arena&#8230; y valor"},"content":{"rendered":"<p>No falla\u2026, al olor de la sangre acude el hambre. Estoy de pie en un fondo de arena a 25 metros de profundidad. Delante de m\u00ed, s\u00f3lo mi amigo y socio Pepe Esteban, que me ha entregado sus aletas para poder moverse mejor andando por el suelo.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Enfundado de pies a cabeza en una malla de acero que le da aspecto de caballero medieval, \u00a0lleva una peque\u00f1a bolsa de colas de at\u00f9n entre las manos. Est\u00e1 a punto de comenzar una de esas famosas tarde de toros en Playa del Carmen: Tiburones, arena, sangre y valor&#8230;, el espect\u00e1culo debe continuar.<\/p>\n<p>Las sombras lejanas empiezan a moverse r\u00e1pidas a nuestro alrededor y, en pocos segundos, los tiburones toro (<em>Carcharhinus leucas<\/em>) salen del confuso horizonte y nos muestran sus poderosas figuras\u2026, son hembras y casi todas est\u00e1n pre\u00f1adas\u2026 y no tienen sus aletas pectorales tensas y arqueadas\u2026, por ahora no hay peligro, s\u00f3lo vienen a curiosear atra\u00eddas por el olor a pescado que desprendemos.<\/p>\n<p>Son t\u00edmidas y no les gustamos\u2026, pero ese olor intenso a carne de pescado graso y sangriento es demasiado para ellas. Como el flautista de Hamel\u00edn tocando su flauta, Pepe sacude la bolsa de pescado sobre la corriente y el nerviosismo se apodera de todos: de los tiburones toro, excitados por la presencia de comida, y de nuestro grupo de siete personas, que presiente que algo est\u00e1 a punto de ocurrir. En un grupo compacto, casi hombro con hombro, espalda con espalda, con una sola punta de lanza que ocupa Pepe, erguido como un torero esperando la embestida, como el General Custer en Little Big Horn, asediado por aguerridos sioux. Una docena de grandes tiburones toro nos rodea. Primero t\u00edmidos, observando, y luego, m\u00e1s osados, acerc\u00e1ndose a pocos metros del grupo, oliendo la sangre, saboreando ya la comida f\u00e1cil.<\/p>\n<p>Como carro\u00f1eros que son, los toros, llegan en zigzag, con el morro pegado al suelo, rastreando la comida. El hambre ya es m\u00e1s fuerte que la timidez y la primera de las hembras se decide a aceptar el regalo de los buzos. Se acerca a pocos cent\u00edmetros y Pepe administra sus movimientos, ante todo hay que impedir que entren en frenes\u00ed, son animales muy grandes y podr\u00eda ser peligroso. No es f\u00e1cil conseguirlo pero todos confiamos en la mano del maestro. As\u00ed son las tardes del tibur\u00f3n toro en Playa del Carmen.<\/p>\n<p>Al aroma del alimento comienzan los movimientos r\u00e1pidos, nerviosos, siempre con un ojo puesto en el trozo de pescado y el otro en el buzo m\u00e1s cercano. A\u00fan no se f\u00edan, pero deciden comer. Primero, se turnan para acercarse al grupo compacto de buceadores, luego, ya rompen la formaci\u00f3n en c\u00edrculo creada entorno a nosotros y se lanzan a por la comida sin recelo ni sospecha, llegan en pareja, nadando en paralelo, en tr\u00edos, cruz\u00e1ndose sin orden alguno y engullen todo lo que les dejamos en el suelo. Est\u00e1n tan cerca que llego a o\u00edr sus mand\u00edbulas cerrarse y enseguida veo salir por sus branquias, la arena sobrante que han tragado al recoger el trozo de at\u00fan del fondo. Ellas deben o\u00edr tambi\u00e9n mi coraz\u00f3n y el de mis compa\u00f1eros, son como los tambores de guerra de los sioux\u2026, ensordecedores.<\/p>\n<div class=\"embed-responsive  embed-responsive-16by9\"><iframe loading=\"lazy\" width=\"1140\" height=\"641\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/kd3bmiUFA3g?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<p>Veo a Pepe delante de m\u00ed, ya est\u00e1 la situaci\u00f3n como a \u00e9l le gusta y empieza el espect\u00e1culo. Saca de la bolsa un trozo de at\u00fan y lo muestra en su mano. Un toro le ha visto y quiere ese trofeo, pero esta vez, Pepe no va a dejarlo sobre la arena\u2026, el tibur\u00f3n tendr\u00e1 que venir a buscarlo. No viene directo, sino dando tumbos como un borracho, o como un carterista que disimula antes de aproximarse a su v\u00edctima\u2026, pero sus ojos le delatan, no quita la vista de la mano de Pepe y cuando est\u00e1 a apenas un metro, levanta el morro de la arena y encara a Pepe con un movimiento r\u00e1pido\u2026, en ese momento, Pepe suelta el pescado y retira la mano. Como un mago h\u00e1bil haciendo un truco de magia, el pescado desaparece del escenario, dejando en su lugar la terror\u00edfica imagen de unas fuertes mand\u00edbulas. El tibur\u00f3n ha engullido la comida y se da la vuelta. Pepe, gira la cabeza y me mira por encima de su hombro. Veo su sonrisa por detr\u00e1s del regulador. Es como un ni\u00f1o peque\u00f1o que acaba de hacer una travesura. \u00a0\u00a1Qu\u00e9 valor! Sobre todo si tenemos en cuenta que s\u00f3lo usa un brazo, el otro se le qued\u00f3 en una carretera mal iluminada de Quintana Roo hace ya unos a\u00f1os.\u00a0 Pepe es pura contradicci\u00f3n\u2026, es el hombre m\u00e1s sensible que conozco y tambi\u00e9n el m\u00e1s duro. Es un luchador que no deja de darnos continuamente lecciones de superaci\u00f3n personal y, adem\u00e1s, es un amante y protector del tibur\u00f3n toro de Playa del Carmen. Si tienen ocasi\u00f3n, vayan a verle, no se arrepentir\u00e1n (<a href=\"http:\/\/www.pepedivecenter.com\">http:\/\/www.pepedivecenter.com<\/a>)<\/p>\n<p>\u00a1Larga vida a los oc\u00e9anos!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No falla\u2026, al olor de la sangre acude el hambre. Estoy de pie en un fondo de arena a 25 metros de profundidad. 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